lunes, noviembre 14, 2005

CANCIÓN DE CUNA PARA EMILIA (ó Maldigo del alto cielo)


Y como si octubre no fuese suficiente, nos vamos transformando este noviembre traidor de paz después de la guerra, sin otra nueva intención que el cosmos, sin otra mala intención que ir agrandando la familia a los hijos de los amigos que serán amigos de nuestros hijos, soñando con una cerveza en la mano, las panzas al sol de este maldito asado en el patio de la casa prestada, con un “diablo hazte un pitito”, con el Manuel pidiendo permiso pa’ ir a la tokata con la Millaray, y la Emilia alegando porque no es culpable de tener cuatro menos, y que las tocatas ya no son como antes, cuando íbamos a la tocata de la Flori en Villa Alemana, en la Micro, ¿y te acordai cuanto te llevaron en cana afuera del Taibeh? ¿y cuando éramos los únicos giles que no regateamos la entrada en el gimnasio de la Upla. Ese eres mi compañero, Moncho querido, que de puro sueño y noche a pata rayando los barrios de la Capital ajena de oxigeno y humedad, ajena a tono nuestro luchar Universitario, con bolso cruzado hecho por mi mamá y tu porte de comandante, Fidel te decían, como si el aporto te fuera propio. Hermanito de lucha en la dura realidad de los nuevos años, esos de tanta miseria humana, esa a la que tanto hemos atendido, como lo poco de nuestras propias historias, de pisos de tierra, de borracheras espesas de tanto, de encuentros a la buena mesa de la conversa quijotesca de la calle cueto.

Eres de los nuestros siempre ahora y en demás.

Y a ti hermosa luz de los ojos nuestros, tu en tu cuna de oro, que es la única que mereces, nos vamos enterando de improviso de tu sentido de la ironía que no alcanzamos a entender, porque no nos despiertas de una vez de este sueño, que ya si, ya aprendimos a ser menos irrespetuosos y ahora si que vamos a enrielar por el camino de la buenaventura, para que de una vez nos dejes ser felices.

PLANETA SUDAKA, la sensación de NO ser Inmortales, cuanto será mi dolor.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sobre la plateada cuna

De leche azul de agua

A un ser de agua

Sobre la superficie del alma.

Sube por las olas de mis senos

Despabilando el día

Lengua sobre lengua

Húmeda aurora

Abre mi pecho en dos lunas de agua

Dos estrellas mojadas, dos lágrimas.

El salado vientre baja

Penetra, estremece, arranca,

Revela en un espasmo febril que avergüenza

A una especie de ave

Que nada, huye

Hacia el abismo de mar

De tu mirada.

Y entras en mi como una guerra

Sangrándome

Besándome mis velas

Y me abraza la pena de tus manos.

Anónimo dijo...

eres el dihablo más dulce que existe

librakaur dijo...

definitivamente estoy de acuerdo con "el usuario anónimo"...

eldiHablo dijo...

ladyanonimuskabur:

Si bien es cierto
toda dulzura es finalmente
bien agradecida
MITU